Destino de campeón

Destino de campeón

Bautista Ramírez (15) nació en Maldonado. Es de Acuario y desde pequeño dibujaba barquitos, playas y ballenas. Le gusta el surf, estar en la playa y pescar. Hasta que un día la suerte golpeó su puerta y confirmó su destino: hoy es uno de los mejores Optimistas del Uruguay

Santiago Core

Fotos: Matías Capizzano / Santiago Core

¿Qué edad tenés y qué estudiás?

Tengo 15 años, nací en Maldonado pero hice la primaria en la Escuela Nro. 5 de Punta del Este. Actualmente curso el primer año de Educación Media Superior (lo que era el 4to año de liceo anteriormente) en el Colegio Pinares.

¿Cuándo nació tu pasión por la navegación? ¿Alguien de tu entorno lo hace?

En mi familia no hay nadie que haya navegado; la oportunidad surgió por una beca en la Escuela Nro. 5 de Punta del Este, donde hice primaria. Nos avisaron que habría un sorteo para participar por la beca, me anoté ¡y salí sorteado! Probé este deporte por un par de fines de semana y cuando llegó el día de definir si quería seguir o no, dije que sí. En ese tiempo también jugaba al fútbol.

¿Y hoy los mantenés los dos deportes?

Ya no, por un tema de tiempos y exigencia física. No me daba para ir a las prácticas y algunos campeonatos, así que elegí la vela.

¿Cómo llegaste al YCPE?

Fue por la beca. Yo no conocía el deporte ¡ni sabía que existía este Yacht Club Punta del Este! (Risas)

¿Y qué te llevó a participar por la beca?

Me dio curiosidad cuando me dijeron que era para un deporte por el que íbamos a tener que ir al puerto (enseguida supuse que al agua) y a mí desde chico me gusta la playa, hacer surf y pescar.

¿Qué ha significado el club desde que ingresaste?

Me ha cambiado mucho como persona y es parte de todo lo que he logrado, porque el club está vinculado con todo. Me ha apoyado en todos los sentidos.

¿Qué es lo que más te gusta de navegar? ¿Qué sentís?

Al comienzo fue una experiencia muy distinta a lo que estaba acostumbrado a vivir. Jamás pensé que iba a terminar en el medio de la bahía navegando con lobos marinos. Y me gustaba mucho ese tipo de experiencias. Es otro mundo, totalmente. Otras reglas, otros conocimientos, otras experiencias. Uno se siente un poco más libre. No hay que seguir una calle o ir atrás de la pelota, sino algo mucho más amplio.

¿Percibís crecimiento personal también?

¡100%! Me ayudó mucho en los círculos de las personas con las que convivo, el deporte y lo social. Definitivamente me ayudó mucho como persona. Ahora me pasa que me siento más cómodo con mis amigos de la vela; conecto más con ellos que con los del colegio ya que tenemos preferencias distintas.

¿Cómo te preparás para una competencia?

Para las clasificatorias entrenamos en el club con nuestro entrenador Facundo González y el grupo de timoneles. En verano, que es lo previo a la mayoría de los clasificatorios, entrenamos de lunes a viernes, tres de esos días en doble horario. Salimos al agua por la mañana y por la tarde, y en el medio tenemos una hora de gimnasio con el almuerzo.

Para campeonatos internacionales como Sudamericanos y Mundiales, los entrenamientos son con la selección uruguaya, o sea con los clasificados del campeonato. El entrenador es elegido por la Asociación, y el team leader (que es el que nos cuida más en tierra) se elige por votación.

¿Qué sentís al representar a Uruguay?

Uno se siente muy orgulloso, porque no estás haciendo eso solo por vos. Sentís que tenés el país atrás. Yo creo que todos siempre quisimos representar al país en lo que sea, principalmente en el fútbol. Ahora me pasa con el deporte que amo y que disfruto mucho, es hermoso.

¿A qué países has ido a navegar? ¿Imaginabas algo así antes del sorteo de la beca?

¡No! (Risas). El pasaporte me lo saqué por el deporte, no tenía pensado viajar en avión por muchos años. Solo había viajado a Brasil pero en auto. Mi primer viaje por el deporte fue al campeonato por equipos en Mónaco, tenía 11 años de edad. Nunca me había separado tanto de mis padres.

Pero fuiste uno de los lugares más lindos del mundo.

¡Sí, hermoso! Volví a ir dos años después, me encantó el lugar. Después la siguiente clasificación fue al Mundial de Turquía, con 12 años. En 2022 fui a Bodrum (Turquía) y luego al Sudamericano en Río de Janeiro. Y cuando se empezó a hacer costumbre clasificar a los mundiales… ¡quedé afuera del Mundial de España 2023 por apenas un puesto! Así que fui al Sudamericano de Perú y luego al Campeonato Norteamericano de Antigua y Barbuda. Igualmente mi principal objetivo era el Campeonato Nacional, pero terminé segundo. En 2024 fui nuevamente al Norteamericano en Puerto Rico, luego al Sudamericano en Paraguay y al Mundial de Mar de Plata (Argentina). En 2025 fui al Mundial en Eslovenia y ahora me preparo para el Sudamericano en Ecuador. (N. de R.: Esta entrevista se realizó antes de ese campeonato).

¿Ya sabés qué querrías ser de grande?

Siempre me gustó la arquitectura, pero no tengo una idea muy clara de lo que quiero hacer después de que se termine la carrera en el Optimist. Obviamente voy a seguir relacionado con el deporte, no me pienso separar, quiero seguir navegando. Por lo general se pasa al siguiente barco, que es el Láser (que ahora se llama ILCA) que es un barco más grande. Después, no sé qué voy a hacer. Lo que sí sé es que seguiré navegando.

Vuelve la Clipper Race. ¿Qué sabés de la regata? ¿Te gustaría correrla?

Cuando empecé en el deporte me enteré que existía esta vuelta al mundo, y creo que no me negaría la oportunidad de hacerlo. El año pasado (2024) cuando llegaron y ganaron la etapa con el yate del YCPE, hacía tres horas que estaba esperando con emoción a que llegara el barco, deseando verlo. ¡Pero era de noche y estaban en modo invisible, en el rastreador no se veía! (Risas).

¿Tenés algún referente o algún ídolo en la náutica?

Te diría que tengo dos referentes que son Hernán Umpierre y Fernando Diz. Nos han venido a ayudar, han salido con nosotros. Me encantaría ir a unos Juegos Olímpicos como ellos fueron a París 2024.

¿Qué dirías de los profesores y entrenadores que has tenido en la Escuela de Vela del YCPE?

Todos son muy buenos. Han hecho que yo sea lo que hoy soy. Con el que más he tenido relación es con Facu, pero también con Gabi, Darío y los profesores de la escuela. Los quiero mucho a todos. Estoy muy agradecido con el club, con todas las personas que apoyan, por supuesto con mi familia, que siempre está detrás de mí.