Escuela de Vela del YCPE:

El legado de Ernesto De Francesco
El mar es uno de los formadores de personas más potentes del mundo. Pero para lograrlo, es imprescindible contar con la guía de verdaderos “faros humanos” en la instrucción de cada navegante

Comisión Libro 100 Años del Yacht Club Punta del Este

Ya en el Artículo 1 del primer Libro de Actas del Club –y estamos hablando de junio de 1925– se establece el cometido del recién fundado Yacht Club Punta del Este: “Promover y fomentar por todos los medios posibles, el desenvolvimiento del arte de la navegación de placer, la instrucción y el manejo de todas las clases de embarcaciones destinadas a ese fin. Patrocinar y fomentar en Punta del Este el cultivo de todo género de deporte que propenda al mejoramiento físico de sus asociados.”

Los socios del Yacht Club Punta del Este eran pocos. A modo de ejemplo: en 1928 la masa social era de solamente 26 personas, aunque muy activos ya que todo estaba por hacerse. Ya tenían dos sloops propiedad del Club (el Tabobá y el Zapicán) y corrían regatas, por supuesto. Pero es recién en el libro de Asamblea No. 11 –del ejercicio 1935/1936– que encontramos la primera mención de un Instructor. Dice el Acta: “Se hace notar la creciente afición a la navegación a vela como lo demuestran las salidas en Sloop; se registraron 165 salidas este verano. En esta temporada (en solo tres meses) ya se han anotado 400 salidas, esto se debe a que el Club cuenta con un instructor para enseñar el manejo de la vela.”

En el verano de 1970, al asistir a la enseñanza para navegar en el club, todavía se llamaba “la instrucción”. Así lo confirmaba Ernesto De Francesco: “los socios decían: ¿mañana vas a instrucción?”. Fue él quien insistió en el término “Escuela de Vela” –más moderno y abarcador– pero faltaban todavía unos años para el cambio. Las clases las dictaba un socio del Club, Andrew Thompson. En resumen, la instrucción era un asunto exclusivamente de verano y exclusivamente en barcos con quilla, pero que no se limitaba exclusivamente a jóvenes y niños: también concurrían mayores para preparar sus exámenes en la Prefectura. Así, la instrucción lentamente fue tomando el perfil de Escuela, hasta que un verano comenzaron las clases con una camiseta con el escudo del Club en el pecho, rodeado de la leyenda: “Escuela de Vela del Yacht Club Punta del Este”.

El YCPE publicó el primer manual de enseñanza de navegación: “Técnicas Elementales de Navegación a Vela”, escrito por Ernesto De Francesco, con dos reediciones. Fue durante mucho tiempo el manual teórico para navegar en barcos de quilla.

Los Optimist

La enseñanza del “Optimist” se dividió en niveles, desde el llamw ado “cero” (quienes recién empezaban) pasando por los intermedios, los timoneles y la flota de competición. De Francesco dirigía toda la escuela, que también incluía a los Río de la Plata y la nueva clase Punta del Este.

El YCPE publicó dos libros, uno de ellos dirigido a los navegantes: “Aprendizaje de Navegación a Vela – Clase Internacional Optimist”, y el otro a sus padres y entrenadores, “Enseñanza de Navegación a Vela – Clase Internacional Optimist”. Ambos libros fueron escritos por Ernesto De Francesco y editados por Soledad Hernández Montañés. Cabe señalar que el primero de los libros figura en la lista de los manuales recomendados por la IODA, la entidad rectora mundial de la clase Optimist.

La Memoria de 1991 recuerda: “En atención a la solicitud de socios puntaesteños, se resolvió continuar con las actividades de la Escuela de Vela en Punta del Este durante el invierno, en Optimist, Snipe y Clase Punta del Este. Veintisiete alumnos concurrieron regularmente a las clases.” Así, se completó el ciclo: la Escuela de Vela funciona todo el año.

Una escuela para la vida

Mirándolo con la perspectiva de todo el tiempo que ha pasado, la instrucción en esos antiguos y confiables sloops fue excepcionalmente buena en la formación de tripulantes y timoneles muy “marineros”, por necesidad. Todo era pesado para los niños, tanto en los finnkeels y en los sloops, y sin embargo se competía sin parar. Y ni qué hablar de la formación del carácter, del espíritu de equipo, de la solidaridad en el mar, del fair play, de las amistades para siempre. Llámese instrucción o escuela de vela, eso es aprender a navegar.