Fernando Diz (24) y Hernán Umpierre (23) navegan por el mundo representando a nuestro Club y al Uruguay. Hablamos de sus historias y sus planes para 2025
Santiago Core
Fotos: Cortesía de los entrevistados / Robert Deaves / Didier Hillaire / World Sailing
HU: Yo arranqué como a los 7 años en Punta del Este porque mis hermanos navegaban y sentí intriga por el mundo náutico, además mi padre tenía un velero e íbamos a navegar. Comencé en Optimist un verano en Punta del Este pero luego por estudios y demás hice un par de años en Montevideo.
FD: Yo también comencé en el YCPE cuando era niño. Nací y crecí en Punta del Este; mi familia no estaba vinculada directamente al ambiente náutico pero mi hermano mayor consiguió una beca por el club y fue el primero en hacerlo. Decidí probar cuando tenía unos 8 o 9 años y me encantó.
¿Cómo llegaron a los 49er?
HU: Nos conocimos con Fernando en Optimist; a mis 15 años yo estaba dejando la categoría y él ya había comenzado a navegar en Laser. Hablamos y nos dieron ganas de hacer un barco juntos. El 29er era el barco que estaba de moda y navegamos casi dos años. Pero siempre quisimos llegar al 49er, que es el barco que estamos ahora.
FD: Fuimos juntos a un par de campeonatos de Optimist, luego pasamos a Laser y era divertido, pero nos interesaba mucho la idea de navegar de a dos, lo veíamos más interesantes. Entonces lo hablamos y probamos el 29er un par de veces: nos metieron en un barco, salimos, nos revolcamos… ¡pero fue divertido! (Risas). En 2016 y 2017 corrimos en 29er y en 2018 pasamos a 49er.
¿Cuándo asumieron la navegación en 49er como algo profesional para ir a competir?
FD: Teníamos esa convicción desde el principio. Quizás no sabíamos lo que conlleva hacer una campaña olímpica, el proyecto, las horas que involucra, el esfuerzo, el compromiso que hay que tener, pero las ganas nunca faltaron. Fue por el año 2022 cuando tomamos más conciencia y con aspiraciones altas.
¿Pudieron navegar y entrenar durante la pandemia?
HU: Sí, aunque al principio hubo mucha incertidumbre. Estábamos en un campeonato en Palma de Mallorca cuando empezó todo y el campeonato se suspendió. A los 5 días se activó el sistema de alerta en España y tuvimos que volver a Uruguay. Hicimos la cuarentena de 15 días, los exámenes PCR y chequear que estuviéramos bien. Ahí empezamos a trabajar el físico de a poco. Primero en casa, había comprado equipamiento y también hacía bicicleta. Había gente en Europa que seguía entrenando en otros clubes (navegando, ya que casi no implicaba riesgo) y ahí fue cuando decidimos empezar a entrenar en la Laguna del Sauce.
Habían clases normales, nosotros íbamos a entrenar por nuestra cuenta y Guillermo Moreira (nuestro entrenador en ese momento) salía en un kayak porque en la Laguna del Sauce no se podían usar embarcaciones a motor. Estuvimos así dos o tres meses.
HU: Estudiamos. Yo estoy estudiando Ingeniería Industrial y Fernando Ingeniería Civil.
¿Cuánto tienen que entrenar por semana para estar al nivel de competición que tienen?
HU: Lo trabajamos por etapas, cómo queremos encarar cada una. Hay veces que tenés que hacer seis días por semana, otras veces con cuatro por semana alcanza. Pero por lo general no hacemos descansos grandes sin navegar, nunca estamos más de diez días de descanso. Así que es bastante intenso.
¿Están fijos en España?
FD: Sí, aunque nos movemos durante los campeonatos. Estudiamos en España, pero seguimos el circuito por toda Europa y vamos viajando. Generalmente la pretemporada se hace en un lugar (de diciembre a marzo) y luego hay campeonatos todo el verano europeo. Hay algunos que están fijos como Palma de Mallorca (en marzo) y Hyères en Francia (en abril) y después el Mundial y demás. Pero sí, generalmente la pretemporada es en un lugar y después te vas moviendo, sea en camioneta, trailer, barco, etc. A la larga estás de la casa al club y del club a la casa.
¿Cuál fue el mejor desempeño que tuvieron?
FD: El Campeonato Europeo en La Grande-Motte (Francia) en mayo de 2024, donde fuimos Campeones.
¿Cómo fue esa competencia? ¿Cómo la sintieron? Había competidores de todas partes del mundo, me imagino.
HU: Sí, estaban todos, excepto el español. Fue una competencia que se fue dando poco a poco. No arrancamos muy fuerte, pero sí con un puntaje consistente como para estar arriba, sin ninguna regata muy mala. Fuimos corriendo día a día. Fue un campeonato largo (seis días) pero al tercer día cuando hicieron la división de flotas, nos metimos entre los diez primeros con una diferencia media de unos 25 puntos. El primer día de la Flota de Oro ganamos dos regatas y pudimos situarnos arriba. Fuimos los más consistentes del día y eso ayuda mucho cuando los 25 barcos están al mismo nivel. Terminamos yendo bien hasta la Medal Race, en la que se corre una regata sola entre los diez mejores barcos. Y ahí teníamos una diferencia bastante grande, solo había que cuidarla un poco y que no se nos acercaran. ¡Por suerte salió bien y ganamos!
¿Cuáles consideran que son los competidores más duros en 49er?
FD: Es una categoría muy competitiva; hay gente que está siempre arriba. Hay equipos que hace tiempo están muy bien y con mucha experiencia acumulada. Equipos que tienen mucha información y mucho desarrollo histórico como Nueva Zelanda, Francia, Holanda, España, Polonia o Estados Unidos. ¡Esperemos que para el próximo ciclo también Uruguay! Es para lo que estamos trabajando.
¿Cuándo fue que vieron la posibilidad de ir a los Juegos Olímpicos 2024? ¿Cómo se prepararon?
FD: Desde que empezamos a navegar juntos soñamos con ir a los Juegos Olímpicos, pero más aún después de la pandemia. Ahí nos dimos cuenta de todo lo que conllevaba y nos dijimos “Bueno, si queremos ir, realmente tenemos que trabajar al máximo”. Nos preparamos en Santander (España) e hicimos una buena pretemporada. Y después en toda Europa.
HU: Estuvimos casi un año y medio haciendo base en Marsella (donde se correría en los Juegos Olímpicos) porque entrenábamos con el equipo suizo y ellos nos permitieron usar parte del espacio que tenían contratado. Éramos compañeros de entrenamiento. La idea era adaptarnos a las condiciones de Marsella, probar y seleccionar el material que teníamos, todo ahí en la misma cancha que se iba a correr.
HU: En realidad había sectores de la cancha donde había mucho viento y en otros (cerca de la largada) te quedabas sin viento. También pasaba que los barcos que largaban bien agarraban mejor el primer viento… ¡y después se iba diluyendo! Había barcos que pasaban la primera boya hasta cinco minutos después de que pasara el primero. ¡Una locura!
¿Cómo fue el proceso de la clasificación?
FD: En setiembre de 2023 entrenamos en Vilamoura (Portugal) con el equipo suizo y luego en octubre fuimos a los Panamericanos en Chile. Estuvo bueno, éramos pocos barcos (seis o siete), lo que parece más un estilo de lucha cuerpo a cuerpo. Ahí logramos la clasificación, entre el 20 y 23 de noviembre.
¿Qué sensaciones tuvieron al saberlo?
HU: Estuvo intenso hasta el final, porque en el último día hubo un par de situaciones. No sabíamos si iban a haber protestas o no. Además ¡estábamos afuera por un punto hasta el penúltimo día! Pero al otro día, cuando había que rendir, rendimos bien y sacamos la diferencia para clasificar sin depender de la Medal Race. Esa tarde entendimos que ya estábamos clasificados.
¿Y cómo se festeja una clasificación a Juegos Olímpicos?
FD: Fue raro, porque al otro día teníamos la Medal Race y queríamos ganar el oro pero ya sin la presión de tener que clasificar. Estados Unidos (ya clasificado) venía ganando y nosotros segundos. Podría decirse que fue la primera Medal Race que corrimos tranquilos.
¿Tuvieron chance de desfilar en París?
HU: No en la apertura, porque competiríamos enseguida en el Mediterráneo. Pero sí en la clausura. De hecho fuimos unos días antes a la villa olímpica, a conocer. Estuvo bastante bueno. O sea, no fuimos en el momento más alto de La Villa donde estaban todos los deportistas y demás, porque fuimos muy cerca del final. Pero la ceremonia de clausura estuvo increíble.
¿Qué planes tienen para 2025?
HU: Navegar en 49er en Portugal, seguramente. Porque tenemos un compañero de entrenamiento que va a estar ahí. Pero la meta principal es conseguir los fondos que nos permitan hacer una preparación de calidad, porque el soporte económico de la familia está medio complicado ¡por toda la presión que les pusimos para la campaña anterior! (Risas)
¿Tienen seleccionada alguna competencia?
HU: Sí, apuntamos principalmente al Mundial que va a ser en Cagliari, Italia, del 7 al 13 de octubre. Y a partir de ese objetivo empezamos a planificar todo lo previo. Hay varios campeonatos: Palma de Mallorca en marzo, donde el año pasado terminamos segundos. Es un campeonato de alto prestigio y reconocido; es como uno de los grand slam de la vela. Luego en abril está la semana olímpica francesa en Hyères. Después hay un descanso y ahí tenemos el Campeonato Europeo en Grecia en junio, donde queremos defender el título de campeones. Pero también está la semana de Kiel en Alemania, que es otro evento grande y al que va mucha gente. Nosotros tenemos que elegir entre uno u otro porque están muy cerca de fechas y muy lejos geográficamente.
¿Es usual que haya 49ers de América del Sur?
FD: Brasil y Argentina han tenido, pero si querés hacer una buena campaña tenés que trasladarte a Europa y hacer toda la gira europea. Los neozelandeses por ejemplo, que también están lejos geográficamente, ya tienen historia de muchos navegantes. Tienen como una cantera (como el fútbol en Uruguay) y todo armado para poder entrenar juntos.
HU: Creo que hay tres o cuatro barcos en Argentina que están arrancando. Después hay uno en Chile, que viene de 2016 y luego está Brasil, con cuatro o cinco, o quizás un par más. ¡Y por supuesto estamos nosotros, claro! (Risas)